
Si analizamos con serenidad el despilfarro, podemos asegurar que no existe razón para tal cosa. Desde un punto que defina mi crítica, sólo es el nieto de la Reyna que, por instintos propios de la naturaleza, busca pareja y la encuentra fuera de su entorno real. ¿Ya es un "mérito"? Ha encontrado a la sucesora de "Lady D". Pero ¿qué ha hecho el joven heredero de la corona británica para merecer tanta bullanga? Su padre el príncipe Carlos, tan torpe como sus acciones, no deja huellas que merezcan orgullo para sus vástagos.

Así surgen los "nobles". Se da en todos los reinos. Se entronan para siempre y, por los siglos de los siglos, sin necesidad de batallas y por curioso respeto a la tradición, se repiten bodas con toda la magnificencia que acabamos de presenciar y que emula a la del príncipe Carlos y Diana. ¿Qué algo de real valor ha hecho en su vida Carlitos? Nada. Hasta se divorció y ocasionó un tremendo gasto a su mami. Y sigue tan fresco, vuelto a casar y conviviendo con su dama con la que realiza "obras de bien social".

Todo lo poco que hemos ganado en la vida, ha sido con verdadero esfuerzo y siempre entregado a la nobleza de mi trabajo. Es el orgullo de nuestros hijos. Pero, ¿cuál es el orgullo de estos seres "irreales"? Es que ¿no existe el cine para crear fantasías? Hay que seguir con las fantasías "reales". Gracias a Dios eso no pasa por aquí, aunque hay personajes que han pretendido hacerlo y hasta su familia se cree heredera de aquel trono imaginario. Por eso postulan a la Presidencia de la República. Mucho cuidado. Gracias.